Gracias,  

Por Miércoles, diciembre 3, 2014

Gracias,

Había escuchado muchas veces esta palabra y también la había pronunciado. Hasta que me di cuenta de lo que me hacía sentir, desde entonces…

 Ésta es la pequeña historia de un gran descubrimiento.

¿Desde dónde?, para empezar por donde muchos eligen…

“La palabra gracias proviene del latín gratis, tus. Y ésta, del griego jaire. En ambas lenguas significa gratuito, sin coste. Por extensión, podemos decir que es algo que nos viene dado sin pedir o dar nada a cambio.”

En vez de buscar en un diccionario y perderme en propuestas de significados y de orígenes, he preguntado a mi referente en esas cosas profundas del pensamiento que tanto nos gustan a los dos. Esta búsqueda es más divertida, es jugar con los significados a partir de lo que han pensado otros y encontrar lo que tienen de valor para nosotros.

Prefiero aprender de quien sabe más que yo y disfruta explicándomelo. Además de compartir el aprendizaje, ha sido otro momento gratificante para poder compartir un poquito más de vida.

Para llegar a escribir esto que ahora comparto contigo dentro de esta comunidad que hago tuya, voy de la mano de una experta en hablar con otros a través de este medio infinito, casi sin límites, que nos permite estar junto a cualquiera en cualquier momento en cualquier lugar. Gracias a ella también.

¿Qué puedo hacer diferente?, ¿cómo puedo mejorar? A cada rato, escuchando el ejemplo de quienes me enseñan con sus propias vidas. Un silencio cómplice y una palabra retadora, un abrazo y un poner las cosas claras, para no esconderme y mirar la vida como es. A quienes quiero por lo que me hacen ser. La amistad incondicional, con cada uno de sus nombres.

La excelencia en su profesión, con una generosidad sin límites que comparte conmigo, tiene el nombre de una mujer, tan sencilla que sólo su grandeza la hace pasar desapercibida. Me enseña a dar siempre lo mejor, en un trabajo científico, en un roscón horneado en casa, en un paseo por la sierra, en algo que ha encontrado…para mí. Gracias.

Para mí, la vida está llena de referencias, de signos que me señalan caminos por los que ir y a los que no volver. Y de personas que han salido a mi encuentro para hacer de ese camino el que me lleva a donde de verdad necesito y quiero llegar, a lo mejor de mí.

Antes, hace un ratito ya en mi vida, pensaba que algunos de esos signos estaban equivocados y que las personas que encontraba no eran las que necesitaba. Desde que conocí a otra de esas personas clave en mi vida, mi referente en el desarrollo personal, comprendí que todo lo que me sucede, todo, “pero sólo en el 100% de las veces”, como ella dice, es lo que tiene que ser, porque es lo único que es. Agradecer a la vida que me trae lo que necesito. Querer lo que la vida me da, y me dará lo que quiero. Así de simple, amar lo que es.

Alguien que me enseña a cada paso, a quien agradezco su respiración profunda, incluso sus ronquidos y sueños —por no contar más intimidades minúsculas y mágicas—, acurrucada en mi regazo, es otro de mis grandes referentes en la vida. Mi perrita. Ella sí que es una maestra en amar lo que es, sin más.

Me encanta disfrutar el aprendizaje. Me apasiona aprender disfrutando. A estas alturas de mi vida, sólo me permito hacerlo así. Sea lo que sea que quiero aprender, lo transformo en un juego, en un momento de recreo entre las obligaciones de cada día, a las que prefiero llamar decisiones que elijo.

Si me levanto y voy a trabajar es porque así lo decido. Si acompaño a mi madre en este momento de su vida de tránsito entre lo que su memoria le permite reconocer y lo que la está abandonando, es porque elijo estar a su lado. “Si…es porque sí”, sencillamente, lo elijo. Y a ella, mi gratitud absoluta, con un río de agua salada desbordándose en mi mirada.

Agradezco la confianza de quien la deposita en mí haciéndome sentir como él me ve. Lo que me acerca cada vez un poquito más a quien yo quiero ser. Agradezco su lealtad de “niño con ganas de aprender”, al lado de una “niña con ganas de enseñar”, como nos dijo una alumna. Gracias también a ella y a todos los que me permiten aprender enseñando.

Y un abrazo y un silencio y una escucha y una palabra de reto y…estar a mi lado cuando nos divertimos, cuando la tristeza me invade, cuando…lo necesito. A todas esas personas que entraron en mi vida por el portal grande o por la puertecita de atrás, gracias, mis amigas, mis amigos.

Al terminar este texto, se lo leeré a alguien que me va a decir lo que de verdad le parece, sin halagos. Y como es visual más que auditivo, se lo mandaré para que le “eche un ojito”, como él dice. Confío en su criterio y en su cariño para decirme lo que necesito. Es otro de mis referentes. Gracias por estar ahí, aquí.

Confiar y compartir son palabras que están a cada rato en mis manos y en mis labios, al escribir, al hablar. Te invito a que las uses desde el corazón, con toda la lógica del mundo. A mí me sirven, quizá a ti también, para hacer más grande mi realidad, para incluir a otros, a quienes agradezco su paso por mi vida.

A mis referentes, a todos los signos de mis caminos, a los que mis células recuerdan su nombre, incluso a los que he olvidado, gracias.

Para terminar, ¿hacia dónde?… Por donde tú decidas.

¿Te gustaría descubrir tu propio mapa de agradecimiento y experimentar lo que ves, lo que escuchas y lo que sientes cada vez que dices gracias?

Agradecer es un regalo que vuelve a mí como un boomerang con toda la fuerza del corazón del otro.

 

Gracias por tu mirada y tu escucha.

 

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2 Comentarios
  • soledad
    diciembre 21, 2014

    Buenos días! Me ha encantado tu reflexión y tus palabras,que si no te importa las voy hacer mias:
    confiar,compartir,querer lo que la vida me da y TODO LO QUE SUCEDE ES LO QUE TIENE QUE SER. Estoy en mal momento sentimental pero leeré a diario tus palabras para seguir mi camino y APRENDER.
    GRACIAS

    Soledad

  • María Luisa Martín Miranda
    enero 28, 2015

    Gracias a ti, Soledad.

    Cada vez que una persona se asombra por haber descubierto algo y yo he podido contribuir en ese hallazgo, me enamoro de mi trabajo como coach y formadora. Así que, de nuevo, un enorme gracias.
    Tu descubrimiento me descubre el valor de lo que hago y me anima a seguir haciéndolo.
    Son tus palabras ya, están dentro de ti. Me alegro de haber estado un momento a tu lado para permitirte saberlo.
    Y yo me preguntaría: ¿qué espero de este momento?, ¿hacia dónde me lleva?, ¿de qué me aporta?, ¿qué pienso que me hace sentir así? y, por último, …”es un mal momento”, ¿es verdad?

    Un abrazo que te invita a seguir por este camino de aprendizaje que cada día comparto,
    María Luisa

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